El amor en la era de WhatsApp


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¿Son los móviles una bendición para las relaciones? ¿O producen problemas derivados que no existían en la antigüedad? Las opiniones y experiencias son para todos los gustos tal y como hemos podido leer en un artículo especial publicado por el periodista Piergiorgio M. Sandri en La Vanguardia. En él relata algunas experiencias y puntos de vista de los que conviene aprender algo.

Las relaciones y WhatsApp

Por ejemplo, cuenta el ejemplo de un periodista de la televisión italiana, Enrico Mentana, que en la última noche del año 2012 mandó un mensaje en el que deseaba feliz año a todo el mundo y pedía que los jóvenes se esforzaran en el mercado laboral. Esto fue algo que no gustó a su mujer, quien le mandó una respuesta en la que le culpaba de haberla dejado a ella y sus hijos en el pueblo, mientras él disfrutaba de la fiesta con sus amigotes. Otro hombre, que mandó 21 mil mensajes SMS a su novia y que acabó denunciado por acoso e incluso encarcelado por ello.

Los expertos coinciden en que los usuarios no se han acostumbrado a lo que suponen estos canales de comunicación en su vida de pareja. Con la mensajería instantánea, tal y como dicen los expertos, los usuarios se formulan nuevos pensamientos, deseos, esperanzas e ideas. Es una forma distinta de crear relaciones, de asentarlas y desarrollarlas. Es un cambio demasiado chocante respecto a la forma en la que las relaciones se forjaban en el pasado. Y parte de la responsabilidad del cambio la tiene WhatsApp.

La doble marca azul de la herramienta causó estragos hace poco tiempo y hubo tantas quejas por parte de los usuarios que al final WhatsApp se tuvo que replantear su obligatoriedad. Dicen algunos usuarios, algo que atestigua el director Paco Caballero, que ha rodado recientemente un corto sobre esta función, que el “doble check” puede ser el auténtico apocalipsis, con capacidad para que todo tipo de parejas se destruyan mucho antes de lo que cabría imaginar. La obsesión que produce la doble marca azul es un factor que solo produce inestabilidad en la pareja.

No es que las apps, como WhatsApp, hagan celosas a las personas, porque los celos es un factor que se lleva por dentro. Pero sí es real que este tipo de aplicaciones de mensajería instantánea o las redes sociales potencian ese sentimiento de celos y de obsesión por tener control sobre todo lo que esté relacionado con la pareja.

Casos como el de una pareja en el que ella se preocupa porque él está demasiado en Facebook y él se preocupa porque ella ha añadido a su ex-marido en esta red social, son más habituales de lo que se podría imaginar. Los estudios dicen que las redes sociales influyen mucho, actualmente en las relaciones sentimentales.

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Los tiempos cambian

Muchos usuarios acuerdan no tenerse como amigos en las redes sociales, otros se ocultan los estados de conexión. No porque tengan nada que encubrir el uno del otro, sino porque quieren desconectar y poder vivir más tranquilos su relación de pareja. Algunos expertos opinan que es una acción sana, pero en general se desconocen las pautas a seguir de una forma unificada para poder incorporar las redes sociales y las herramientas de mensajería en la vida de una pareja normal.

No todo es malo, otros estudios hablan de cómo este tipo de servicios aumentan la complicidad entre los usuarios. Un estudio de Pew Research dice que el 21% de los usuarios norteamericanos jóvenes tiene una relación más estrecha con su pareja gracias a que se mandan mensajes con los dispositivos móviles y las redes sociales. Además, es una buena forma de tirar abajo la timidez y de sacar lo que todas las personas pueden llevar dentro de sí mismas, incluso ese encanto más oculto tras una barrera de inexperiencia o falta de facilidad de diálogo.

Las parejas, eso sí, tienen que evolucionar tan rápidamente como lo hacen las formas de conversación en los móviles. Hace 5-7 años lo más común era hablar con palabras en las que se dijeran los nombres, adjetivos cariñosos o similares, mientras que ahora todo se simplifica a cosas como “casa”, “cena”, “ok”. También van cambiando, con el paso de los años, las horas. Si las parejas comenzaron enviando muchos mensajes en la medianoche, ahora las tendencias son más en horario laboral, notándose que el móvil está mucho más implementado en el día a día.

Dicen los expertos que los usuarios no deberían contabilizar los mensajes enviados en pareja y que es preferible escribir solo cuando se tenga algo bonito que enviar y no escribir por escribir. Esto evita decepciones y malos sentimientos.

Vía: La Vanguardia

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