El terrible desenlace que tuvieron los politonos


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Hace no demasiado tiempo los politonos eran la vida de muchas personas. Si querías estar a la última tenías que tener un politono de moda, que causara tendencia. Los móviles animaban los días a los usuarios con esos ritmos que se descargaban previo envío de mensaje. Pero los tiempos han pasado y los politonos han terminado en el olvido. Triste, pero predecible.

Un éxito de gran envergadura

Seguro que oíste en televisión o leíste en alguna revista eso de “Envía politono al 5545”. Era lo estándar unos años atrás. Los politonos estaban por todas partes. Cada vez que había una canción famosa se nos bombardeaba con publicidad para que lo pusiéramos en forma de politono en el móvil. El pago se encontraba en el envío del mensaje o en el uso de servicios Premium de SMS. Todo eso nos suena a la prehistoria, porque la expansión de los smartphones lo ha llegado a cambiar todo de una manera considerable.

Los politonos, por si no te acuerdas, no permitían escuchar las canciones con sus letras vocales, sino que se reproducían en MIDI. Era algo similar a lo que ocurrió con la época de los primeros ordenadores, cuando nos lo pasábamos en grande con mezcladores que proporcionaban música MIDI. O en los primeros tiempos de internet, en los que la escasez de velocidad de red solo permitía descargar canciones en MIDI y encima esperando lo suyo (nostalgia, no nos abandones).

Los MIDI, los politonos, se encontraron con un enemigo enorme en la forma del archivo MP3. Este tipo de archivo ya estaba implementado desde tiempo atrás en internet, donde había ocupado el sitio de los MIDI en cuanto a descargas. Era de imaginar que lo que había ocurrido en la red con el uso de ordenadores también se aplicara antes o después a los teléfonos móviles.

Los especialistas del sector recuerdan los buenos tiempos de los politonos. Estos proporcionaron alrededor de 700 millones al año en la Unión Europea y había muchas empresas y operadoras que se forraban gracias a este tipo de servicio. No tenían que esforzarse demasiado, porque las descargas fluían de manera automatizada. El juego cambió con el paso del tiempo. El éxito de Club Zed, Movilisto o MyAlert pasó y dejó a sus empresas en la estacada. El mercado de la música digital volvió a una filosofía más coherente consigo misma, porque en el año 2009 había convertido la politono en la principal fuente de ingresos.

A golpes contra los politonos

El formato MP3 fue el gran enemigo de los politonos. Primero, porque los usuarios se podían conectar a internet, descargar el archivo y configurarlo en su móvil con total comodidad. Segundo, porque se podían compartir mediante Bluetooth. Y esto llevó a que el mercado musical fuera madurando de otra manera. El sector de los politono no supo ponerse al día y acabó en la cuneta. Principalmente porque sus principales exponentes tampoco encontraron motivos por los que seguir actuando con fuerza. Llegó un momento en el que no se sabía realmente bien si las empresas que vendían politonos, así como otros archivos mediante SMS, como los muy recordados fondos de pantalla, eran legales o no. En España se decía desde la Comisión Europea que no lo eran, aunque seguían operando. Era un problema y había muchas irregularidades que no ayudaban a que mejorara la imagen de estos negocios.

¿Cómo funcionaban realmente estas empresas? ¿De dónde sacaban el contenido y cómo le abonaban sus porcentajes a los autores y propietarios de los derechos? Todo fue demasiado oscuro. Las melodías para teléfonos móviles tenían unas ventas en 2007 de 691 millones de euros, una cifra explosiva. Pero este éxito se marchó tan pronto como llegó y nadie pudo salvar a los politonos. Para bien o para mal, se les recuerda con cierta nostalgia.

Vía: ABC


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